Claudia acababa de llegar a
su departamento en la ciudad de México, aun no tenía ni siquiera 5 minutos y ya
se sentía la mujer más miserable del planeta, se dejó caer en su cama aun con
la ropa de viaje y abrazo una de sus almohadas y sin darse cuenta empezó a
llorar, al principio sólo eran sollozos pequeños pero luego se convirtieron en
un torrente que no podía detener, necesitaba desahogar todo ese dolor que
sentía dentro, necesitaba sacarla de sus pensamientos, eliminarla, no sentir ni
sus caricias ni recordad su risa.
¡Pero qué estúpida era!, ¿cómo
podía estar así? Si ella misma fue la que puso las reglas, fue ella la que dijo
que no quería ningún tipo de relación y fue ella la que salió huyendo y dejó
abandonada a Anne.
No, no tenía ningún derecho a sentirse mal era ella la que
había lastimado y utilizado, nooo nunca utilizó pero si lastimó, estaba segura
que Anne se recuperaría pronto ella no la amaba, ella amaba a Sevein.
Pensar en Anne y en los
sentimientos que tenía por ella la hicieron reconocer que ninguna persona se
había acercado tanto a su corazón y reconocer eso le cimbró hasta la última
molécula de su cuerpo, ahora podía estar segura que estaba enamorada de esa
mujer y ese sentimiento le daba pánico, se había prometido que no volvería a
entregar su corazón y ahí estaba con él hecho trizas pero la diferencia es que
era ella la que había huido, ahora ella se escabulló en la penumbra de la tarde
sin que nadie se diera cuenta y huyó!!!
Levanto la cabeza y observó
el reloj digital que tenía sobre el buró enfrente de su cama y comprobó que
eran las 10:05 pm a esta hora Anne ya sabría que había huido y la había dejado,
se estremeció de solo pensar en el dolor que le estaba causando pero se repitió
por enésima vez que era lo mejor para ambas, estaba segura que no la amaba sólo
era un espejismo, Anne amaba a Sevein, la escritora famosa, la mujer
triunfadora, segura de sí misma que tenía el mundo a sus pies y no a Claudia el
ser humano que tenía dudas y miedos y defectos como cualquier mortal.
El solo hecho de pensar en
Anne le dolía, sentía un dolor tan grande que le oprimía la garganta y su
llanto aumento nuevamente, pasada la media noche estaba exhausta de tanto
llorar y no tenía deseo de levantarse de la cama, así que sólo se quito la
blusa y la falda y se acostó en ropa interior.
Claudia estaba en un jardín
de gardenias, su olor era tan relajante e intoxicante tenía una sensación de
paz y lo estaba disfrutando, a su espalda sintió una presencia, sabía que era
Anne, así que cuando se volteo para comprobar quien era no le causo ninguna
sorpresa que fuera ella, por fin la había encontrado.
Anne dio unos paso hacía
Claudia pero su hermoso rostro tenía una expresión tan dura como una roca y sus
ojos marrones mostraban una dureza que le traspasada el corazón como una
espada, tenía los puños apretados en los costados y apretaba sus labios, el
viento alborotaba su cabello negro, cuando estuvo a unos cuantos centímetros de
ella pudo escuchar su voz
–“¿por qué?” – fue todo lo que le dijo.
Claudia bajo la
vista hacia las gardenias meditando la respuesta cuando sintió que una mano la
tomaba del mentó y le levantaba la cara para que la viera a los ojos, esos ojos
marrones que tanto le gustaban, la miraban tan duramente que le dolía .
–“¿por
qué lo hiciste?”- le exigió
–“mira lo que me pasó cuando iba a detenerte” – le
dijo y le mostró parte del abdomen ensangrentado y su pierna la tenía torcida
en forma extraña hacía adentro
–“yo morí por irte a buscar”- le espetó, sintió
un dolor tan fuerte en el pecho y empezó a ver como Anne se iba alejando, la
desesperación se apoderó de ella y empezó a gritar
–“Noooooooo Anne, no me
dejes, espera”— en ese instante se despertó, tardo un poco en reconocer su
habitación, todo era una horrible pesadilla, Dios sólo deseaba que ella
estuviera bien, que estuviera ahí, con
ella para que la consolara y le asegurara que todo iba a estar bien, le dolía
tanto que hasta batallaba para respirar y el llanto volvió, lloró y lloró hasta
que se quedó dormida nuevamente.
Al día siguiente se despertó
después del mediodía pero no tenía ánimos para abandonar la cama, sólo quería
llorar y que el dolor tan grande que sentía desapareciera, las lagrimas
hicieron acto de presencia, sentía que su vida se iba a pique y pensar que 15
días antes estaba completamente feliz por el viaje que iba a emprender, tenía
tanta ilusión en ese nuevo proyecto, veía todo tan lejano como si eso le
hubiera ocurrido a otra persona, si definitivamente se había enamorado
completamente de Anne.
A miles de kilómetros una
morena maldecía por lo bajo la bocina del teléfono cuando la operadora le
volvía a dar la misma respuesta que las anteriores dos operadoras,
-“lo
sentimos señorita no estamos autorizados a proporcionar esos datos de nuestros
pasajeros, le agradecemos su preferencia, le atendió Rosy”-
Fue la contestación
monótona de la operadora, casi estrella la bocina cuando colgó el teléfono,
¿qué hacer? ¿cómo la podía localizar? No se le iba a escapar así, primero le
tendría que dar algunas respuestas, recordó a su amiga la de la editorial y ¿si
le llamaba? Tal vez le podría conseguir su número de teléfono, no las
respuestas que ella deseaba sólo se las podía dar mirándola a los ojos,
necesitaba la dirección de su casa, sin pensárselo más tomó nuevamente el
teléfono y empezó a marcar.
Al día siguiente Anne se
encontraba sentada en un avión con destino a la ciudad de México, le había
costado mucho convencer a su amiga, incluso le tuvo que contarle parte de su
historia y le prometió que nunca divulgaría de donde había sacado la información,
ahora sólo esperaba que Claudia estuviera en su apartamento y ¿si había ido a
otra parte? su amiga le comentó que no tenían ninguna noticia de ella aun, no
importaba si era necesario esperaría hasta que llegase, no le importaba sólo
quería obtener las respuestas que deseaba y ya luego vería que hacer.
El viaje se le hizo tan
lento, le parecía que cada minuto que pasaba Claudia se le iba a escapar de su
vida, era insoportable esa espera el tiempo pasaba tan lentamente, casi río
porque esta situación era tan cruel, ella pensaba que Claudia sentía lo mismo
por ella, estaba casi segura que la amaba igual que ella, cerró los ojos y pudo
recordar la noche anterior a la huida de Claudia habían pasado el día en su
casa, la había tenido en sus brazos, había sido tan maravilloso hacerle el
amor.
Dios había sido casi perfecto que incluso pudo sentir que iba al cielo y
regresaba, ¿qué había salido mal? ¿por qué la dejó? Esa noche cuando despertó
sólo encontró una cama vacía, se vistió y fue a buscarla al hotel y en la
recepción le dijeron que había cerrado la habitación, corrió como loca al
aeropuerto y no encontró nada, la había abandonado sin siquiera darle la cara,
sentía que su sangre hervía, le dolía mucho pero la decepción era mayor y ¿si
Claudia sólo se había divertido con ella? ¿si ella no significaba nada en su
vida?
No, estaba segura que no era eso, así que sea cual fuese la respuesta se
la tendría que dar mirándola a los ojos y de frente, no huyendo por la puerta
trasera y dejándola con un mar de preguntas.
Claudia despertó al sentir
los rayos del sol entrar en su habitación pero no se sentía con ánimos de
levantarse lo único que quería era olvidar los últimos 15 días más maravillosos
de su vida, cierto que el principio no fue perfecto, casi río al recordar la
manera tan espectacular en la que Anne entró a su vida, esa chica sí que sabía cómo
hacerse notar cuando lo deseaba, una sombra cruzó su rostro y abrazó su
almohada y comenzó a llorar, la extrañaba tanto.
Claudia escucho el timbre de
su apartamento, no importaba quien fuera no se iba a levantar de la cama, no
tenía ánimos ni fuerzas para levantarse, así que espero a que la persona de
afuera se cansara y se fuera.
Anne seguía insistiendo con
el timbre, era temprano tenía que estar en su apartamento, en un momento de
desesperación giro la chapa de la puerta, ¡estaba abierta!
Y si le pasó algo,
sin pensárselo dos veces entró, en la sala estaban las maletas así que se
dirigió a la habitación siguiente, era la cocina, giro sobre sus talones y se
dirigió a la otra habitación, ahí estaba acostada en la cama dándole la
espalda.
-“Se puede saber ¿por qué demonios no abres la puerta?”- Claudia al escuchar
esa voz conocida que exigía una respuesta, se giró rápidamente,
-“p p pero ¿qué
haces aquí? ¿cómo entraste?”- estaba tan sorprendida que sentía que el corazón
se le iba a salir del pecho, levantó la vista para encontrarse con esos ojos
marrones que tanto amaba, al ver la cara de Anne que la miraba con una
expresión de asombro pudo escuchar que le decía
–“Pero ¿qué te pasó? ¡Te ves
horrible!“- no pudo reprimir una sonrisa, cómo amaba la sinceridad de Anne, y si
de seguro se veía horrible si tenía dos días que no paraba de llorar
Claudia
sabía que era inútil preguntar cuando Anne se le metía algo en la cabeza no
descansaba hasta conseguirlo, fui muy ingenua al pensar que me podía ir sin dar
ninguna explicación, pero no podía mentirle, no cuando la miraba de esa forma.
Al ver los ojos hinchados y
la cara llorosa y demacrada de Claudia todo el coraje ý furia que Anne tenía se
esfumaron por arte de magia y en su lugar apareció un sentimiento y unas ganas
de protegerla de abrazarla y tomarla entre sus brazos y cubrirla de besos, las
respuestas podían esperar primero necesitaba estar segura que Claudia estaba
bien,
-“que te parece si te das un baño mientras yo preparo algo de comer, ven
vamos levántate de esa cama y ya luego hablamos”- le tendió una mano para
ayudarla a salir de la cama.
Claudia tomó su mano pero al momento de tratar de
incorporarse sintió que se mareaba, no sabía si era el efecto de tener a Anne
en la misma habitación o si era porque llevaba dos días casi tres sin probar
bocado, Anne al darse cuenta que Claudia se tambaleaba la tomó por la cintura y
la sostuvo muy cerca de ella.
-“¿estás bien? ¿quieres que te lleve con un
médico?”-
Claudia sentía la cercanía de
Anne y la hizo recordar esa noche tan maravillosa pero al mismo tiempo recordó
el porque la dejo y su semblante cambio
-“No te preocupes estoy bien sólo un
poco cansada, dame oportunidad de bañarme y ya hablaremos ok”-
Se dio cuenta que Anne la miraba fijamente y
recordó que estaba en ropa interior, un rubor cubrió rápidamente sus mejillas,
casi podía sentir las miradas de Anne como si fueran caricias, caricias que
encendían su piel conforme iban pasando por su cuerpo, se miraron fijamente y
ambas sostuvieron la mirada por unos segundo que parecieron eternos.
-“¿por qué me dejaste?
¿acaso no ves que volteas mi mundo con sólo una palabra tuya? Yo sé que me amas
¿por qué entonces te vas en la noche sin ninguna explicación?”- las preguntas
salían de la boca de Anne justo al mismo tiempo que acercaba el cuerpo de
Claudia al suyo.
Se sentía tan bien tenerla en sus brazos y sentir su calor,
verse reflejada en esos hermosos ojos azules.
Claudia por su parte estaba
hipnotizada por esa mirada tan intensa, estar en sus brazos era todo lo que
había deseado desde que la dejó, podía oler su perfume y tenía tan cerca sus
labios, Dios cómo amaba esa boca que la volvía loca, sin querer se mordió el
labio inferior, en cuanto Anne vio que Claudia se mordía el labio deseo
tenerlos de nuevo y sin pensarlo dos veces los besó, en un principio fue un
beso suave y tierno que conforme se fue profundizando se volvía más exigente
más urgente y cuando a ambas se les terminó el oxigeno se separaron un poco.
-“Tú no me amas, tú estás
enamorada de Sevein y cuando lo descubras te alejarás de mí y me dejarás con el
corazón roto” – le contesto Claudia con la voz ronca por la emoción.
-“¿Cómo puedes pensar eso?
¿Acaso no te he demostrado lo que siento? De acuerdo me gustabas desde que vi
tú fotografía en una revista y tu mirada, tus ojos, toda tú me atrapaste, pero
cuanto te vi tumbada en el camastro tomando tú bebida me impactaste ahí sí que
sentí que alguien me quitaba el piso, desde ese momento te has ido metiendo en
mi corazón, además Sevein es nueva y yo estoy loquita por ti desde hace algunos
años”- Anne le susurraba las palabras al mismo tiempo que le acariciaba la cara
con el dedo pulgar, esa caricia hacía que todo su cuerpo se estremeciera y
pidiera más, sin embargo Claudia saco fuerzas y contraatacó
–“ lo ves estas
enamorada de una ilusión, de alguien a quien crees conocer y yo soy mucho más
que eso, yo a veces tengo mal humor, otras me dan ganas de llorar por cualquier
cosa y otras más veo todo maravilloso, también tengo defectos y manías, en fin
soy real no soy sólo la imagen bonita de una portada de revista de la cual te
enamoraste”- le respondió Claudia.
-“Lo sé y estos 15 días que
hemos pasado juntas han sido maravillosos, me has enseñado que eres más de lo
que yo pensaba o esperaba”- hizo una mueca al recordar
–“por ejemplo nadie me
dijo que fueras tan paranoica ni desesperada”-
Claudia hizo pucheros con la
boca al escuchar las palabras de Anne, lo que se gano un beso largo.
–“tampoco
nadie me dijo lo detallista y cariñosa que puedes llegar a ser”- ahora apareció
una sonrisa en sus labios la que fue acompañada de otro largo y profundo beso
–“tampoco
sabía que fueras tan coqueta”- Claudia abrió los ojos y estaba a punto de
contestar cuando fue silenciada por otro beso largo.
-“ y mucho menos nadie me
dijo que tus labios fueran adictivos y que una vez que los probara no podía
dejar de besarlos y mucho menos nadie me dijo lo buena que eras al hacer el
amor”- dijo esto último con la voz ronca por la emoción y volvió a tomar esos
labios en los suyo en otro beso largo y profundo que tardó un poco en terminar.
-“Creo que merezco más que
despertar sola en mi cama, creo que merecemos conocernos mejor y dejarme
amarte, yo sé que tú también lo deseas y sabes que lo que siento por ti hace
rato que paso de ser un enamoramiento de un artista para convertirse en algo
más profundo, creo que merezco una oportunidad para amarte bien, ¿qué dices?
¿me das la oportunidad de demostrarte que te amo a ti y no a la escritora
famosa?
-Y cómo nunca tuve la oportunidad de preguntarte mmm ¿t…te te gustaría mmmm ser mi novia?”- dijo esto último
casi en un susurro.
Claudia se estremecía de
emoción, y si Anne tenía razón y la amaba a ella a la persona de la vida real,
Dios sus besos no la dejaban pensar con claridad le nublaban el pensamiento,
pero es que besaba tan bien, y ahora le estaba pidiendo que fuera su novia y le
daba pena hay adoraba esa carita!!
Por supuesto que quería ser
su novia, sí la amaba con todo su
corazón, pero y si la lastimaba nuevamente.
Anne al ver la duda dibujada
en el rostro de Claudia le dijo
–“ Cariño si no te amara no hubiera movido
cielo y tierra para dar contigo, le hubiera dado vuelta a la página, te aseguro
que no estaría aquí tratando de convencerte que mis sentimientos son reales, dame
la oportunidad de demostrarlo, te prometo que no te arrepentirás”- no espero la
respuesta de Claudia y volvió a besarla larga y profundamente,.
Claudia ya no
podía resistirse Anne había derribado todas sus barreras y además le estaba
pidiendo que formara parte de su vida.
-“Bueno mejor ve a darte un
baño mientras yo te preparo algo de comer, porque no me hago responsable que
conserves mucho tiempo tu ropa”- le dijo con una sonrisa picara.
Claudia no
podía resistirse más sabía que podía salir con el corazón roto nuevamente pero
si no se arriesgaba pasaría el resto de su vida preguntándose qué hubiera
pasado si le daba la oportunidad que Anne le pedía.
Así que acaricio la mejilla
de Anne y –“Si”- fue la contestación de Claudia.
Anne parpadeó varias veces y
frunció el ceño antes de preguntar –“Si ¿a qué?”-
-“Si quiero ser tú novia”- en
la cara de Anne se dibujó una enorme sonrisa Claudia le estaba dando la
oportunidad estaba aceptando ser su novia y ahora fue Claudia la que beso
intensamente a Anne.
® Scully Derechos Reservados
me gusto mucho!!!
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