Claudia acababa de llegar a
su departamento en la ciudad de México, aun no tenía ni siquiera 5 minutos y ya
se sentía la mujer más miserable del planeta, se dejó caer en su cama aun con
la ropa de viaje y abrazo una de sus almohadas y sin darse cuenta empezó a
llorar, al principio sólo eran sollozos pequeños pero luego se convirtieron en
un torrente que no podía detener, necesitaba desahogar todo ese dolor que
sentía dentro, necesitaba sacarla de sus pensamientos, eliminarla, no sentir ni
sus caricias ni recordad su risa.
¡Pero qué estúpida era!, ¿cómo
podía estar así? Si ella misma fue la que puso las reglas, fue ella la que dijo
que no quería ningún tipo de relación y fue ella la que salió huyendo y dejó
abandonada a Anne.
No, no tenía ningún derecho a sentirse mal era ella la que
había lastimado y utilizado, nooo nunca utilizó pero si lastimó, estaba segura
que Anne se recuperaría pronto ella no la amaba, ella amaba a Sevein.